Abro los ojos otra mañana, sigue pareciendo un sueño, en el jardín resuenan los pájaros con el mar de fondo.
El sol le regala un mimo largo y sedoso, travieso, colándose entre las cortinas. Ni se inmuta.
El café gorgotea mientras repaso desde la cocina la terraza. Templo de paz recurrente mientras paseamos, lee o roba moras del huerto.
El laberinto de hortensias custodia la entrada al bosque de xanas, este aguarda su paseo matinal.
Me lavo la cara, veo mi reflejo. La cafetera silba, huele a café intenso y pan tostado.
Su melena rosa se esconde bajo la manta, Crazy ronronea, pide mimos celosa . Sabe que hoy no es su día. Hoy la pequeña da otra vuelta al sol.
Llevo el desayuno a la cama, la flor aun rezuma un fresco aroma. La mantequilla sigue caliente, no hay mayor respuesta que un gemido al buenos días.
Me siento afortunado, no creo poder devolver el regalo que me hace.
Sonrío, pasmado, no entiende porqué lo hago, no sabe que soy el iluso que vive su sueño. A su lado.